jueves, 9 de septiembre de 2010

Los Intentos de Asesinato más Famosos

A lo largo de la historia han habido diversos personajes muy odiados por la sociedad en general, tanto que incluso se ha intentado acabar con su vida en a veces varias ocasiones (Fidel Castro ha intentado ser asesinado unas 600 veces), sin demasiado éxito. En este ranking aparecen los intentos de asesinato que no consiguieron su fin, aunque luego en otra ocasión alguien haya logrado acabar con la vida del personaje en cuestión. Aquí teneis la lista de los intentos de asesinato mas famosos de la historia:

10. Andrew Jackson. Fue el séptimo presidente de los Estados Unidos y el primero en sufrir un atentado. Ocurrió el 30 de Enero de 1835, siendo su atacante Richard Lawrence, quien le disparó dos veces en Whasington. Lawrence sufría una enfermedad mental, o decía sufrirla ya que al ser absuelto de cargos y encerrado en un hospital psiquiátrico por esa supuesta locura se decía que iba diciendo a diversos allegados en el centro que tenía contacto con gente muy importante de Europa para ser absuelto si lo capturaban.

9. Ronald Reagan. Ocurrió el 30 de marzo de 1981, sesenta y nueve días después de que Reagan asumiera la presidencia. A su salida de una conferencia en el Washington Hilton Hotel en Washington, D.C., el Presidente y otras tres personas fueron heridas por los disparos realizados por John Hinckley, Jr. Reagan sufrió una perforación en el pulmón, pero la pronta atención médica le permitió una recuperarse rápidamente. No se produjo una invocación formal de sucesión presidencial, aunque el Secretario de Estado Alexander Haig hizo unas declaraciones que resultaron controversiales, que él estaba "en control aquí" lo que se explicaba por el corto período en que el Vicepresidente George H. W. Bush estaba físicamente ausente, volando de regreso a Washington, D.C. en el Air Force Two. Hinckley fue declarado no culpable por motivos de demencia y ha permanecido confinado en una institución psiquiátrica.

8. Viktor Yushchenko. El ex-primer ministro de Ucrania empezó a sentirse mal el 6 de Septiembre de 2004 cuando un primer chequeo médico le diagnosticó una simple gripe. Su malestar fue agravándose y el 10 de septiembre ingresó secretamente en el hospital Rudolfinerhaus de Viena, donde le sometieron a análisis exhaustivos que arrojaron unos inquietantes resultados: Yushchenko presentaba un cuadro agudo de pancreatitis, ulceración estomacal y proctocolitis (inflamación del colon y el recto), amén de gastritis y edema subcutáneo, que podía estar causado tanto por una "infección viral" como por "sustancias químicas normalmente no presentes en los alimentos". Estos hechos fueron revelados al público el 17 de septiembre por el director de campaña del candidato, Oleksandr Zinchenko, quien sugirió un posible envenenamiento de su jefe, al que "alguien" habría "intentado impedir" que participara en las elecciones presidenciales. Con todo, Zinchenko aseguró que la salud de Yushchenko había "mejorado significativamente" en los últimos días, y anunció su vuelta a las actividades de campaña para el día siguiente.
En efecto, el 18 de septiembre Yushchenko retornó de Viena y ese mismo día presidió un mitin en Kíev, donde, con algunas dificultades para hablar y visiblemente fatigado, llamó a la población a echar a las "autoridades forajidas" a través de las urnas. La gente se percató del aspecto abotargado y terroso de su rostro, semblante que fue empeorando de manera alarmante en las semanas siguientes, hasta el punto de dejarle irreconocible. Yushchenko, un hombre bien parecido (por no emplear el término guapo) y de porte juvenil, se quedó en cuestión de días pavorosamente desfigurado, con todo el rostro cubierto de profundas rugosidades, hinchazones parecidas a vesículas y manchas. Antes de contraer la dolencia, el líder opositor aparentaba bastantes menos de los 50 años que tenía. Ahora, su aspecto se asemejaba al de un hombre provecto que había padecido la viruela o que llevaba años castigando el hígado con el alcohol.
El equipo del candidato insistió en la teoría del envenenamiento, seguramente intencionado y con trasfondo político, pero no aportó pruebas. Una declaración de Zinchenko en el sentido de que el agente causante de la dolencia habría que tipificarlo como armamento biológico fue vigorosamente refutada por el Servicio de Seguridad (SBU), con varios de cuyos jefes había cenado Yushchenko en vísperas de sentirse enfermo. El propio Yushchenko dio crédito a la posibilidad de un especialmente insidioso intento de magnicidio o de incapacitación física, y ya en el mitin del 18 de septiembre hizo una afirmación que entonces sonó a metafórica pero que ahora cobraba un significado literal: "el Gobierno no nos envenenará". El 22 de octubre, la Fiscalía dio carpetazo a su investigación con el argumento de que no tenía base sobre la que fundar ninguna acusación.

7. Benazir Bhutto. Fue una política pakistaní que dirigió el Partido Popular de Pakistán (PPP) ,un partido político de centro-izquierda en Pakistán afiliado a la Internacional Socialista. También fue la primera mujer que ocupó el cargo de Primer Ministro de un país musulmán, dirigiendo a Pakistán en dos ocasiones entre los años 1988-90 y 1993-96.
El atentado territorista en Karachi consistió en dos explosiones suicidas ocurridas el 18 de octubre de 2007 en la ciudad pakistaní de Karachi, al paso de una comitiva en que se trasladaba Bhutto. Las explosiones causaron por lo menos 139 muertos y cerca de 500 heridos entre los miles de asistentes a la bienvenida de la ex-primera ministra. La gran mayoría de las víctimas son miembros del Partido Popular de Pakistán, que lidera Bhutto, también se ha reportado la muerte de un camarógrafo. El atentado es considerado como el más mortífero que ha experimentado Pakistán.
Las explosiones ocurrieron durante la masiva bienvenida popular que se daba a Benazir Bhutto a su retorno de un exilio de ocho años, en los cuales había residido en Dubái, Emiratos Árabes Unidos y en Londres, Reino Unido; sin embargo, ninguna de las dos explosiones causó heridas a la ex primera ministra, que se encontraba en la parte inferior del vehículo, siendo protegida por el blindaje. Las explosiones tuvieron lugar aproximadamente a las 00:52 Tiempo de Pakistán, a la mitad del recorrido que llevaba a Benazir Bhutto del Aeropuerto Internacional de Karachi al Mausoleo de Muhammad Ali Jinnah, el fundador de Pakistán, justo antes de que la comitiva cruzara un puente vehicular.
Tras el atentado, Benazir Bhutto fue escoltada a la Casa Bilawal, antigua residencia de su familia, mientras que los cientos de heridos fueron conducidos a los hospitales de Karachi.
Dos meses después Benazir Bhutto sufrió otro atentado en el cual le dispararón dos balas en el cuello, en este caso los terroristas si consiguieron acabar con la vida de la ex-primera ministra.

6. Vladimir Lenin. El 30 de agosto de 1918, cuando al término de un mítin en cierta fábrica moscovita, Vladimir Illich Lenin fue baleado por Fanni Kaplán, una activista revolucionaria que sufrió tremendos daños físicos y mentales por la dureza de los castigos impuestos por el gobierno tras un crímen anterior.
Lo que se quedó en un intento de asesinato, recorrió el mundo en horas contándose como un verdadero asesinato, dando os diarios norteamericanos del 2 de septiembre así el informe: “Falleció Nikolai Lenine, premier bolchevique de Rusia, según información cablegráfica recibida de Petrogrado. No sobrevivió a las heridas que una joven revolucionaria le propinó el viernes pasado en Moscú”.
Lenin por supuesto se recuperó y vivió para colocar los cimientos de la URSS.

5. Theodore Roosevelt. El 14 de Octubre de 1912, Roosevelt se encontraba dando un discurso de campaña electoral para la presidencia de los EEUU en Milwaukee, cuando John Schrank disparó contra él, traspasando primero el folio en el que estaba escrito su discurso y después entró en su piel sin perforar ningún órgano vital.
Increiblemente, Roosevelt terminó de pronunciar su discurso diciendo que si "hacía falta más de un disparo para matar a un alce, él no sería menos", mientras que su abrigo se teñía de sangre.
Dado que se consideró más peligroso extraer la bala que dejarla ahí, Roosevel murió con ella alojada dentro de él.
Schrank posteriormente entró en un centro psiquiátrico hasta el día de su muerte.

4. Zar Nicolás II. Todavía no era el zar cuando visito Japón en 1891 en conmemoración de la inauguración del Ferrocarril Transiberiano, haciendo este viaje con su primo el príncipe Jorge de Grecia y Dinamarca.
En este viaje quedó tan enamorado de la cultura japonesa que incluso se dice que se hizo un tatuaje nipón. Sin embargo, cuando visitó el Lago Biwa, en Otsu, uno de los escoltas nativos que acompañaba a Nicolás II y a su primo les atacó
Tsuda Sanzo les atacó con un sable primero golpeando a Nicolás II en la frente, pero no consiguió su objetivo de asesinarle. Su razón era que un ortodoxo como el futuro zar estaba visitando los lugares sagrados de la religión de Sanzo como parte de su gira.
Algunos historiadores mantienen que este intento de asesinato fue uno de los detonantes de la guerra entre Japón y Rusia de 1904.

3. Juan Pablo II. El 13 de Mayo de 1981, el papa Juan Pablo II entró en la plaza de San Pedro para dar un discurso, cuando el turco Mehmet Ali Agca le disparó en la zona abdominal.
En el camino al hospital Generelli perdió el conocimiento, llegando incluso informaciones de que había muerto. Cuando se recuperó, el Papa dijo que la Vírgen de Fátima lo protegió de la muerte.
Agca fue condenado a cadena perpetua, pero en el año 2000 a petición de Juan Pablo II fue indultado, extraditándosele a Turquía donde cumple el final de su condena. Dos años despues del atentado el Papa le visitó y manteniendo una conversación de unos 20 minutos en la que lo único que ha trascendido es que le concedió el total perdón.

2. La Conspiración de la Polvora. Fue un complot organizado entre 1604 y 1605 por un grupo de provinciales católicos ingleses (Robert Catesby, Guy Fawkes) para matar al rey Jacobo I, a su familia y a la mayor parte de la aristocracia protestante volando las Casas del Parlamento durante la Apertura de Estado (5 de noviembre de 1605). Los conspiradores habían planeado secuestrar a los infantes reales, no presentes en el Parlamento, e incitar una rebelión en las Midlands.
Esta medida pretendía ser la señal para un gran levantamiento de los católicos romanos ingleses, descontentos por las severas medidas penales adoptadas contra ellos, que finalizaría con la instalación de un rey obediente al Papa en el trono inglés. Realizados los preparativos, el Gobierno descubrió la conjura, que acabó con la ejecución de la mayor parte de los conspiradores y sirvió de pretexto para un endurecimiento de las medidas antirromanas. El complot de la pólvora fue uno de una serie de tentativas de asesinato fracasadas contra Jacobo I, que siguieron al Complot Principal y al Complot ¡Adiós! de 1603. Muchos creen que la conspiración de la pólvora fue parte integral de la llamada Contrarreforma católica.
El 5 de noviembre de cada año, en el Reino Unido, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Terranova, Canadá, San Cristóbal y Nieves, algunas partes de Estados Unidos y antiguamente en Australia, se celebra el fracaso del complot.

1. Adolf Hitler. Fue llevado a cabo por un grupo de oficiales de la Wehrmacht organizados por el coronel conde Claus von Stauffenberg como parte de un golpe de estado basado en la denominada Operación Valquiria, un plan operativo de las reservas el ejército a ser puesto en práctica en caso de disturbios civiles o una sublevación de los millones de esclavos trabajando en fábricas alemanas.
A inicios de julio de 1944, von Stauffenberg ya había acudido a dos conferencias militares de Hitler con una potente bomba oculta en su maletín, mas no la había activado porque según Goerdeler y Beck era necesario que junto con Hitler muriesen también sus posibles sucesores Hermann Goering y Heinrich Himmler, una de esas oportunidades se había presentado el sábado 15 de julio.
Tal requisito dificultaba el plan, pues Himmler, en calidad de jefe máximo de las SS, recibía órdenes directas de Hitler y rara vez iba a conferencias militares de la Wehrmacht. El sábado 15 de julio, ante la presión del tiempo, se permitió que Stauffenberg ejecutara el asesinato en cuanto pudiese, sin requisitos previos. El plan consistía en que Stauffenberg llevase su maletín con una bomba, lo dejase al costado de Hitler en medio de la conferencia, pretextase una excusa para salir del recinto y luego huyese a Berlín a reunirse con los otros conspiradores en el Cuartel General del Ejército de Reserva, situado en la avenida Bendlerstrasse (llamado por ello el Bendlerblock). Tras esto, Fromm iniciaría la «Operación Valkiria» movilizando las tropas en apoyo al nuevo gobierno, arrestando a los líderes nazis; semejante plan era arriesgado y dependía de una gran coincidencia de hechos para tener éxito.
Aquel sábado 15 de julio de 1944, un error de comunicación causó que el general Friedrich Fromm iniciara parcialmente la «Operación Valkiria» creyendo que Hitler había sido asesinado pero con gran esfuerzo se detuvo la movilización total de tropas alegando que la convocatoria para ello era sólo un ejercicio de práctica. El mayor Otto Remer a cargo de las unidades quedó perplejo ante la situación. Este inconveniente causó una mala impresión de la organización de los grupos conspiradores ante Fromm.
El día martes 18 de julio, Stauffenberg supo que la Gestapo podría arrestarlo en cualquier momento y se decidió a matar a Hitler en la primera ocasión viable. Para ello salió de Berlín por avión en la mañana del jueves 20 de julio hacia Rastenburg, localidad de Prusia Oriental; a 15 km al este de dicha población se hallaba el cuartel militar de Hitler llamado Wolfsschanze ('Guarida del Lobo') y allí se dirigió Stauffenberg con un par de bombas plásticas ocultas en el maletín. Le acompañaba el mayor von Haeften como ayudante.
Bendlersblock, Centro Administrativo del Ejército de Reserva.
La conferencia militar de Hitler con otros jefes militares empezó en una amplia sala poco después del mediodía, donde acudieron el mariscal de campo Wilhelm Keitel, los generales Alfred Jodl, Walter Warlimont y otros altos oficiales, entre los cuales se hallaba Stauffenberg, bordeando una enorme mesa con mapas; minutos después de empezada la reunión Stauffenberg quien llegó atrasado activó la bomba en su maletín en un cuarto junto a Haeften. Entró a la reunión y se acercó lo más que pudo a Hitler, colocó el maletín muy cerca de los piés de Hitler y luego pidió permiso para retirarse por unos minutos fuera del recinto alegando una llamada por recibir, dejando su maletín en la sala junto a la gran mesa. Uno de los asistentes tropezó con el maletín y lo colocó detrás de uno de los pedestales de la gran mesa.
Hitler en Wolfsschanze junto a un séquito de altos personeros de la Wehrmacht y SS (1940).
A las 12.40 la bomba explotó con gran potencia destruyendo gravemente la sala de conferencias, matando a cuatro oficiales e hiriendo gravemente a otros cinco, pero dejando a Hitler, Jodl y Keitel sólo con heridas relativamente leves. No obstante, Stauffenberg observó la humareda desde fuera de la Wolfsschanze, y supuso que era imposible que Hitler hubiese sobrevivido y con gran dificultad pudo salir de Wolfsschanze deshaciéndose de la bomba que no había utilizado y retornó a Berlín a las 13.00 creyendo que Hitler estaba muerto.
Poco antes de las 15:00, el general Friedrich Fromm recibió una llamada desde Rastenburg del general Erich Fellgiebel, del Cuerpo de Señales y participante de la conspiración, quien avisó a sus demás cómplices que Hitler había sobrevivido al ataque. Tal noticia alertó a los conspiradores reunidos en el Bendlerblock pues calcularon (tal vez con acierto) que si Adolf Hitler estaba vivo las tropas de reserva no obedecerían la movilización de «Operación Valkiria» ordenada por Fromm. En Wolfsschanze mientras tanto, se supuso en un primer momento un bombardeo aéreo, pero ante la ausencia de reportes de aviones enemigos en la zona, se empezó a sospechar de un atentado. Himmler fue llamado en el acto junto con Kaltenbrunner, Martin Bormann fue el primero en sospechar de Stauffenberg al no encontrarse entre los heridos o presentes. Adicionalmente, soldados de la guardia encontraron un paquete, era la segunda bomba que no había sido utilizada por los conspiradores.
Hitler sobrevivió al atentado debido a la robustez de la mesa que lo protegió de la onda expansiva, sus piernas resultaron alcanzadas por astillas y quedó con una sordera leve en su oído derecho. No obstante, tiempo después los efectos del atentado mellarían su salud física al adquirir un notorio temblor en su mano derecha que apenas podía contener. Asimismo, su fortaleza psicológica empezó a minarse cayendo en la paranoia de sufrir un nuevo atentado y se tomaron medidas extremas para preservar su seguridad. Su juicio, más temprano que tarde se vio afectado y esto afectó la dirección de la OKH a futuro mostrando notables desaciertos. El desgaste físico pareció acelerarse luego del atentado.

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